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  • Economía plateada: lo que cambia cuando dejamos de ver la vejez como dependencia

    Economía plateada: lo que cambia cuando dejamos de ver la vejez como dependencia

    Durante mucho tiempo, en América Latina hablar de personas mayores ha sido sinónimo de cuidados, pensiones o vulnerabilidad. Y sí, esos temas importan. Pero hay una conversación que sigue llegando tarde: la de las oportunidades.

    El envejecimiento de la población es una oportunidad para repensar mercados, servicios, políticas y soluciones para una sociedad que ya cambió y va a seguir cambiando. Se trata de entender cómo las personas mayores, a través de una oferta de productos y servicios con un enfoque más humano, así como un mercado de talento plateado, pueden seguir participando activamente en la vida económica actual.

    En México, por ejemplo, hoy viven alrededor de 18 millones de personas de 60 años y más. Es una población diversa, enérgica y cada vez más visible, pero todavía enfrenta brechas profundas, especialmente en inclusión financiera y digital. En un entorno donde pagar servicios, hacer trámites, comunicarse o gestionar el dinero pasa cada vez más por una pantalla, quedar fuera del mundo financiero digital significa quedar en desventaja en la vida cotidiana.

    Ahí es donde la economía plateada deja de ser una tendencia para convertirse en una agenda urgente.

    La economía plateada empieza en lo cotidiano

    Reducir la economía plateada al consumo – es decir, a diseñar productos para un segmento específico – es quedarse corto. El verdadero desafío es ¿cómo construimos condiciones para que más personas mayores vivan con autonomía, seguridad y capacidad de decisión en una sociedad cada vez más digitalizada en términos financieros?

    La respuesta, aunque compleja, tiene una orientación clara: es mejorar su inclusión. Que sean capaces de identificar mensajes sospechosos antes de caer en un fraude bancario. Que sepan usar una aplicación sin depender siempre de otra persona. Que puedan tomar decisiones sobre su dinero con más información y más confianza, en algo tan concreto como lo puede ser pagar un recibo desde el celular sin sentir miedo.

    En otras palabras, poder resolver algo tan cotidiano como pagar un recibo desde el celular sin miedo.

    Eso fue lo que experimentamos en el proyecto Plan Vital: Finanzas y Tecnología para Mayores, impulsado por FUNDES durante 2025 en la Ciudad de México. Fue una experiencia pensada para responder a una realidad que muchas veces se minimiza: la exclusión digital y financiera de las personas mayores como una barrera directa para su bienestar, su autonomía y su participación plena.

    Cuando una persona mayor aprende algo nuevo, gana más habilidad y plenitud

    Uno de los errores más comunes al hablar de envejecimiento es subestimar la capacidad de aprendizaje de las personas mayores. La experiencia del proyecto mostró exactamente lo contrario.Desde el inicio quedó claro que era necesario construir una metodología accesible, cercana y respetuosa con el ritmo de aprendizaje de cada persona.

    Por eso el programa se diseñó en formato presencial, con seis sesiones, materiales impresos, práctica guiada y ejercicios aterrizados a situaciones cotidianas, uso de mensajería instantánea y correo electrónico, prevención de fraudes, banca digital, finanzas personales y herramientas básicas para desenvolverse con mayor seguridad.


    Dicho diseño metodológico buscó superar el miedo a equivocarse, dependencia de familiares, desconocimiento de contraseñas, equipos obsoletos, problemas de movilidad y años de escuchar, de manera abierta o sutil, que “eso ya no es para ellos”.

    ¿Cuáles fueron los resultados de la intervención Plan Vital?

    La meta inicial era acompañar a 50 personas adultas mayores en un proceso completo de formación. Al cierre, 53 personas concluyeron satisfactoriamente el programa y 110 participaron en al menos una sesión.

    Este dato revela algo importante: sí hay interés, disposición y compromiso por parte de esta población cuando la propuesta está bien diseñada y responde a necesidades reales.

    Inclusión digital y financiera: el corazón de la economía plateada:

    En México, sólo el 40% de las personas de 65 años o más usa internet, una brecha enorme si se compara con generaciones más jóvenes. Cuando esa distancia tecnológica se cruza con la fragilidad financiera, el resultado es una forma silenciosa de exclusión.

    No poder usar herramientas digitales limita, además de la comunicación, el acceso a servicios públicos, como trámites bancarios, pagos, información de su salud y el acceso a redes de apoyo. En ciudades como la Ciudad de México, donde buena parte de la vida cotidiana ya opera en un mundo digital, esa exclusión pesa todavía más.

    Por eso la economía plateada necesita superar el paradigma exclusivo de la longevidad para ahora entenderse como una oportunidad de inclusión económica. Cuando las personas adultas mayores fortalecen sus capacidades digitales y financieras, toman lo aprendido y lo convierten en decisiones prácticas, útiles y aplicables que impactan su bienestar.

    Lo que una historia concreta nos deja ver

    Pilar, de 68 años, lo resumió mejor que cualquier marco conceptual:

    “Aprendí a pagar mi recibo de luz desde el celular. Me siento más segura y ya no dependo de mi hijo para administrar mis finanzas”

    Detrás de esa frase hay independencia. Hay confianza. Hay una relación distinta con el entorno. Y hay, también, una señal muy clara de lo que significa diseñar soluciones desde la experiencia real con propuestas que reconozcan a las personas mayores como sujetas activas de aprendizaje.

    Una agenda clave para América Latina

    La economía plateada será una de las grandes conversaciones del desarrollo en los próximos años, no solo desde la perspectiva demográfica, sino entendiendo verdaderamente el potencial de rediseñar soluciones para una sociedad más longeva, más diversa y más digital.

    Eso implica dejar atrás dos errores frecuentes: pensar a las personas mayores solo desde la carencia, o pensar que basta con adaptar superficialmente servicios existentes. Lo que se necesita son soluciones pertinentes, accesibles y construidas desde su realidad.

    La experiencia de Plan Vital deja una enseñanza clara: cuando se diseñan procesos formativos con enfoque humano, utilidad práctica y comprensión del contexto, las personas se apropian, aplican y transforman su relación con el entorno.

    Una última reflexión desde FUNDES

    En FUNDES entendemos la economía plateada como una oportunidad estratégica para construir inclusión con más inteligencia y más profundidad.

    El envejecimiento de la población no es solo un desafío demográfico: es una invitación a repensar cómo diseñamos desarrollo económico, inclusión financiera y bienestar.Porque cuando la economía plateada se traduce en soluciones concretas, deja de ser una tendencia y se convierte en una ruta real de impacto.

    Autor: Alejandro Viana García / Coordinador de Proyectos de FUNDES México